viernes, 3 de marzo de 2017

¡¡LA MÚSICA!!

¡¡LA MUSICA!!
La música enarbola mis ideas
se acomodan en mi mente
y como en una fuente fluyen
palabras, frases y poemas.

La música enarbola a mi alma
que se expande como flama
y amanecen mis fresias y guirnaldas.

La música enarbola mis sentidos
sangran mis latidos y soy la flor
que con dulzor llega hasta ti
para vivir un ensueño de amor.

El amor enarbolado de musgos
de hojas ambarinas
el amor y sus silencios
que son besos
esculpidos con labios.

La música me enarbola
y soy raíces profundas
en la húmeda tierra.

La música me enarbola
y soy pérgola, enredadera
¡¡Soy la vida entera!!

¡¡LOS CAMINOS QUE NO VEO!!

¡¡LOS CAMINOS QUE NO VEO!!

Se me atascan las palabras
y solo quiero un cielo
con nubes que me lluevan
los caminos que no veo.

Porque el camino que transito
es pelearme con la vida
es mirarla cara a cara
y descubrir que es sombría.

Nadie me dice, 
blanquea tu mirada
tu no estás equivocada
la vida hay que pelearla
y defenderla con espadas.

Pero yo no tengo armas
solo tengo mis palabras
que se atascan
que me oprimen
y que duelen en el alma.

A veces he aprendido
y otras enseñado
mas, no es suficiente
porque es largo el camino.

Hay momentos
en que me parece sencillo
una de cal y otra de arena
y me quedo en la de arena,
pero para evitar la de cal
tengo que soltar
lo mal vivido.

Y descubro
lo que creo mal vivido;
es la experiencia
para ser aprendida
la eternidad por delante
y tus luchas a escondidas.

A veces tengo el alma abierta
como un páramo de flores
a veces tengo el alma abierta
de donde salen golondrinas.

A veces hay lágrimas en mis ojos
sin entender los motivos
y siento que se están lavando
momentos mal vividos.-

LOS CAMINOS QUE NO VEO

¡¡QUE ME MIRES!!

¡¡QUE ME MIRES!!

Has sostenido la mirada
en mi pupila que se pierde;
laberinto de mis sueños
y tu estocada de silencios
me perturban y duelen.

Sé donde estás,
en la cuna del Parnaso
entre las arenas
los santuarios
y las cavernas blancas
movilizan mis manos.

Has sostenido la mirada
que me mira
has soldado en esta mente
las raíces de un manzano
y con esta fruta entre mis dedos
mi alma te percibe delirante.

¡Oh! Las musas que te huelen
¡Oh! Mi alma enamorada
que te mira cual mi Apolo
y te pide como Dafne
tan solo que me mires.-