viernes, 27 de diciembre de 2019
miércoles, 25 de diciembre de 2019
¡¡ SOY EL ÁRBOL FLORECIDO ENTRE TUS RAMAS!!
Soy el árbol florecido entre tus ramas
que arrullan por completo la memoria
soy la flor peregrina y migratoria
volando el cielo azul que tú proclamas.
Soy el viento, remolino y me reclamas
con voz de orilla calma nuestra historia
sin pronunciar tu nombre, esa ilusoria
y romántica escena donde me amas.
Soy el sol naranja, rojo en el poniente,
la luz candil que late en tu morada
el aire, el beso que se da de frente.
Es que busco tu Abril en la mirada
con ansias y mi corazón ardiente
un beso de mi boca enamorada.
sábado, 21 de diciembre de 2019
¡¡ UNA HISTORIA DE AMOR SIN DESPEDIDAS!!
Cómo se puede amar por toda una vida,
cómo junto al
dolor de haberla perdido,
en este mundo
incierto de realidades y de fantasías,
él, la
tomo entre sus brazos mientras ella se moría.
Todo un desierto de arenas dormidas,
cambiaron los
rumbos que tomaría.
Inagotables lágrimas
bañaron su rostro
y mayor fue su
agonía.
Se llamaba Catalina, pero él, pero él, la llamaba Catia
y con sus 30 años
dejaba este mundo de raras ironías.
Se le rompió el corazón y sintió que él también se moría.
Pero nadie predijo que alguien aparecería
para suturar su
profunda herida.
Como tampoco nadie predijo que sería corta la dicha,
de un nuevo
comienzo, porque él quedaría atrapado,
entre las redes de un oleaje turbulento,
de un profundo mar
violento,
con sus iracundos vientos.
Se hizo un silencio profundo, amanecía un nuevo día,
y en el celeste
cielo se esculpieron los nombres
de una historia de
amor sin despedidas.
sábado, 14 de diciembre de 2019
¡¡ OTRA PIEL!!
Quisiera acariciar tus hombros
abrirme camino entre tus ropas
sentir mis manos en tu piel
y tu boca alquimia entre mi boca.
Tal vez son estos sueños que me alocan
desatando mis deseos de mujer
pero sé que tus manos se aferraron
a otras manos que te arrancan de mi piel.
Hoy te llevo en mi memoria persistente
como un sueño que adormece
mis entrañas y el placer
y no quiere despertar.
Para qué?
si tus manos ya no buscan mis manos
y tu piel se estremece en otra piel.
Esa piel que en ti no queda
como se quedó la mía
arraigada, atrapada en
el querer.
Hoy solo soy un recuerdo
en tu memoria,
como todos los amores que por ti pasaron,
pero nadie se ha quedado
para arroparte en
tu tristeza
porque yo fui la más callada
la que supo de tus
silencios,
y quien te enseñó a querer.
viernes, 13 de diciembre de 2019
Crónicas del olvido
Jamás podré olvidar nuestra primera cita,
aquel instante mágico y eterno.
Y es que las cosas que suceden por primera vez
pretenden ese rango inmutable de lo definitivo.
Porque el olvido es territorio ruin de una memoria fósil
es por lo que te traigo hoy a este poema.
¿Te acuerdas, vida mía?
Tú escapabas de aquel ascensor triste
con la expresión ingenua de la Maga en tu pupila
y la fragilidad de una muñeca de biscuit.
Y yo, que nunca fui de Oliveira por la vida, te presagiaba ya
sin más bagaje que un recato infantil en la mirada
y un volcán a estrenar en la maleta.
Le boulevard Raspail se te rindió, inclinado a tus pies
(y a los secretos de tu minifalda)
como una fortaleza de Verona sin patrias potestades ni prejuicios.
Aún retengo en la memoria viva
la trémula mordaza de tus labios aprendices
al quite de un te quiero interrumpido.
Lo recuerdo bien, éramos jóvenes apátridas
sobrevivientes de una pizarra negra y opresora
y la carne exigía su cuota inaugural de inédita impudicia.
Créeme lo que afirmo, princesa de mis sueños,
ahora que los tiempos han cambiado no vengo de mendigo
pero deja que te diga en esta madrugada
que ya no me sostiene ni la copa
que este relato cruel que aquí te cuento
fue una historia de amor
y las historias de amor nada tienen que ver con el olvido,
no se pueden morir
porque están hechas de la misma masa gloriosa que los mitos.
Jamás podré olvidar nuestra primera cita,
aquel instante mágico y eterno.
Y es que las cosas que suceden por primera vez
pretenden ese rango inmutable de lo definitivo.
Porque el olvido es territorio ruin de una memoria fósil
es por lo que te traigo hoy a este poema.
¿Te acuerdas, vida mía?
Tú escapabas de aquel ascensor triste
con la expresión ingenua de la Maga en tu pupila
y la fragilidad de una muñeca de biscuit.
Y yo, que nunca fui de Oliveira por la vida, te presagiaba ya
sin más bagaje que un recato infantil en la mirada
y un volcán a estrenar en la maleta.
Le boulevard Raspail se te rindió, inclinado a tus pies
(y a los secretos de tu minifalda)
como una fortaleza de Verona sin patrias potestades ni prejuicios.
Aún retengo en la memoria viva
la trémula mordaza de tus labios aprendices
al quite de un te quiero interrumpido.
Lo recuerdo bien, éramos jóvenes apátridas
sobrevivientes de una pizarra negra y opresora
y la carne exigía su cuota inaugural de inédita impudicia.
Créeme lo que afirmo, princesa de mis sueños,
ahora que los tiempos han cambiado no vengo de mendigo
pero deja que te diga en esta madrugada
que ya no me sostiene ni la copa
que este relato cruel que aquí te cuento
fue una historia de amor
y las historias de amor nada tienen que ver con el olvido,
no se pueden morir
porque están hechas de la misma masa gloriosa que los mitos.
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